La radical transformación que sufrirán las ciudades españolas debido al imparable auge de los VMP

Foto de Proyecto ElectricGlip

Las nuevas alternativas de vehículos eléctricos, urbanos, ecológicos y sostenibles que cada vez más personas eligen para sus desplazamientos por las ciudades españolas están haciendo de éstas un lugar mejor donde vivir y prometen acabar, al menos en gran medida, con el problema de la contaminación.

Estos nuevos VMP (Vehículos de Movilidad Personal, de una o más ruedas, dotados de una única plaza y propulsados exclusivamente por motores eléctricos tales como scooters o patinetes eléctricos, bicicletas eléctricas, monopatines eléctricos, monociclos y/o hoverboards) ofrecen la posibilidad de desplazarse por las respectivas ciudades de manera cómoda, rápida, divertida y saludable. Pero a su vez traen consigo una serie de transformaciones profundas y necesarias que deben desarrollarse paralelamente a su creciente uso, como por ejemplo la regulación de la normativa y legislación de seguridad vial o las infraestructuras de las ciudades, que deberán adaptarse a esta nueva forma de moverse.

Dichos cambios podrían dividirse en dos grandes bloques que van desde “estructurales”: la construcción de nuevos tipos de vías, nuevas señales, carriles especiales y peatonalización de ciertas zonas, etc., hasta el desarrollo de normativas “legales”: el límite de edad, obligación de seguro a terceros o la regulación de permisos para poder conducirlos (ya que hasta ahora no habían sido necesarios). También se plantea la obligatoriedad de ciertos complementos de seguridad para el propio usuario como podrían ser el casco o el chaleco reflectante.

Todo está siendo objeto de discusión y debate continuo tanto por las autoridades que gestionan este proceso de transformación, como por los propios usuarios que usan comunidades y lugares de encuentro como ElectricGlip para desarrollar sus ideas y lograr que todo el mundo se adapte a esta nueva realidad con consenso y de la mejor forma posible.

En definitiva, el avance imparable de esta nueva tendencia supone un gran reto para todos, y como es lógico existen muchos puntos de vista en cuanto a cómo afrontarlo. Por un lado, quienes abogan por regular las leyes y adaptar las infraestructuras de forma inmediata, y por otro, quienes ven con recelo todos estos cambios. Sin duda, todo está por construir pero hay algo innegable, la movilidad eléctrica urbana ha venido para quedarse, y este asombroso incremento en la última década del uso de los vehículos eléctricos de movilidad personal por las ciudades de España (y del resto del mundo) está cambiando de manera radical la forma que se tenía de desplazarse. ¿En qué lugar quedarán las carreteras destinadas exclusivamente a los vehículos de combustión si el aumento del uso de los VMP sigue creciendo de forma exponencial? ¿Podrían llegar a convertirse en el principal medio de transporte? ¿Quedarán relegados a un segundo plano, por ejemplo, los tradicionales coches de gasolina? ¿Serán las ciudades españolas irreconocibles en unos pocos años? ¿O quizás todo acabe siendo una moda pasajera?

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